Entrevista She Plays: Sol Molina Coneso. Baloncesto

Entrevista She Plays: Sol Molina Coneso. Baloncesto

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Me llamo Sol Molina Coneso, nací en Cartagena el 6 de Julio de 1999. Actualmente vivo y estudio en Madrid, donde acabo de empezar la carrera de Enfermería en la Universidad Autónoma.

Desde cadete juego en el Club Baloncesto Alcobendas, club que me ha formado y que me ha dado la oportunidad de comenzar mi carrera deportiva como jugadora este año formando parte de la plantilla del equipo de LIGA FEMENINA 2 (segunda división del baloncesto femenino español) y del Primera Nacional Femenina.

¿Cuánto tiempo llevas jugando al baloncesto?

Siempre me ha gustado el deporte y desde pequeña he practicado varios. Empecé a jugar al baloncesto en el cole con mi hermano. Me encantaba el atletismo y cuando no pude compaginarlo sin duda me decanté por el baloncesto.

¿Cuánto tiempo dedicas a la semana?

Entrenamos cuatro días dos horas y media, más luego los partidos los findes. Si el Liga Femenina viaja, al final me lleva todo el sábado o incluso el domingo.

Normalmente también juego con el Primera Nacional de mi club, con mis compañeras de cantera,  así que cuando puedo compaginarlo juego dos partidos por fin de semana.

¿Qué es lo que te lleva  a practicar este deporte?

Cuando tuve que tomar la decisión con quince años de qué deporte escoger no me costó elegir el baloncesto. Si hay algo que adoro es que se trata de un deporte de equipo. La sensación de tener que dar la mejor versión de ti por un grupo de personas es algo que el atletismo no me daba y a día de hoy no cambiaría por nada.

¿Qué has sacrificado por estar donde estás?

Creo que no he llegado a sacrificar nada que no haya elegido yo sacrificar. A veces he echado de menos irme un fin de semana con mi familia, tener unas horas más para estudiar o salir un día que no puedes porque tienes ese partido importante al día siguiente, pero al fin y al cabo, así lo he elegido yo y a día de hoy me compensa.

¿Te sientes apoyada por la gente de tu entorno?

Mucho. El baloncesto me ha dado la oportunidad de conocer a lo que son ahora personas importantes en mi vida. De los años de cantera si me quedo con algo es las amistades. En este nuevo equipo, a pesar de ser la más pequeña, cuento con compañeras que me facilitan todo, animándome y sobre todo ayudándome a la hora de mejorar como jugadora.

En el ámbito familiar, me siento arropada porque sé que tengo una madre que aunque se suele comer lo peor de esto (enfados, frustraciones, lesiones…), ha dado siempre todo porque yo disfrutara de esto.  Llegue a donde llegue sé que estará ella siempre para abrazarme después de un partido.

¿Tendrías posibilidad de jugar al baloncesto de forma profesional? ¿Podrías vivir dedicándote a ello?

No creo. Actualmente no me planteo vivir del baloncesto. Es algo que me pilla muy lejos. Sabiendo todas las dificultades que tiene una mujer deportista en España para vivir de un deporte, no creo que sea ni siquiera una opción en mi caso.

Además, siempre he priorizado mis estudios. El baloncesto es una forma de exigirme nuevos objetivos, esforzarme por seguir creciendo y sobretodo disfrutar con las personas que me rodean.  Aunque enriquece mi vida dedicarme a esto no es mi objetivo.

 

Y si fueses chico ¿Qué diferencias crees que tendrías?

Creo que al nivel que he empezado ahora a jugar, cualquier chico estaría viviendo ya del baloncesto. En mi caso, hubiese tenido muchas más facilidades en el tema de horarios en la universidad y de cambios de exámenes. A mí no cambian nada porque el Consejo Superior de Deportes de España no reconoce a las jugadoras de LIGA FEM 2 como deportistas de élite.  Si eres chico y practicas deporte de alta competición, en seguida eres profesional con muchas facilidades y ventajas.

¿Qué opinión tienes del apoyo de las instituciones públicas y los medios de comunicación a las deportistas y el deporte femenino?

Cada día que sigo metida en este mundo me doy cuenta que está peor.

Este pasado septiembre en mi universidad aleatoriamente  se me asignó turno de tarde y no tenía ninguna acreditación oficial que me ayudara a cambiar este horario. La certificación de mi club no valía, ni la ficha federativa, ni si quiera estadísticas de partidos donde se veía que jugaba a nivel “semi-profesional”. No tenía ninguna ventaja frente a ningún estudiante.

Aunque les explique varias veces mi situación, los miembros del personal docente de mi facultad me sugirieron abandonar mi carrera deportiva profesional (que acababa de comenzar) para poder completar mis estudios ya que no había plazas para una más en el turno de mañana. Iba a tener que renunciar a uno de mis sueños porque nadie me facilitaba que compaginase ambas carreras. Yo solo quería estudiar y jugar y parecía imposible.

Tuve que escuchar comentarios como “no es mi culpa que seas mujer” o “tampoco ibas a poder estudiar y jugar con tanto viaje y entreno”.  Si algo aprendí es a no aceptar que alguien decidiera donde estaban mis límites.

Llamé a mi club que me ayudó y donde me apoyaron. Acudí a la Oficina de la Igualdad de la Mujer de la Autónoma y aunque no se lo creían, hicieron lo posible por ponerse en contacto con mi facultad.  Llegó un punto que creía que no iba a conseguir nada, pero aunque solo fuera porque a la siguiente no le tocara luchar lo que a mí, seguí quejándome.

A los pocos días me llegó un correo y me comunicaron que había sido concebida mi solicitud.  Me acuerdo que llamé al Presi de mi club emocionada y le dije: “Presi,¡¡¡lo hemos conseguido!!”.

Estoy segura que si hubiera sido un chico no tendría que haber escuchado lo que escuché. No me habrían mirado por encima del hombro y no hubiera tenido que luchar tanto por algo tan sencillo. Si en este país tan solo unas pocas mujeres pueden hacer de su deporte su profesión ¿qué menos que darnos facilidades para poder compaginar tu profesión con el deporte?

¿Percibes el machismo en el deporte? ¿Cómo?

Sí. Quizás el deporte femenino no genere el misma audiencia que el masculino pero lo cierto es que hay desigualdades que no deberíamos aceptar.  Por ejemplo, el año pasado salió un artículo en El País donde, por ganar la Liga,  se veía como las jugadoras del Atlético de Madrid ganaban una prima de 54 euros mientras que la de los jugadores del Real Madrid era de 300.000 euros.  Es vergonzoso.

Por último, ¿Qué piensas que podría proponerse para igualar las condiciones del baloncesto femenino y masculino?

Aunque hayamos avanzado y se fomente el baloncesto femenino cada día más, creo que uno de los principales problemas es cómo crecemos ya que todavía hoy los niños siguen pensando que hay “deportes de chicos” y “deportes de chicas”. Hace poco estaba en el bus y una niña me preguntó que si iba a jugar al baloncesto. Cuando le dije que sí me contestó que el baloncesto no era un deporte de chicas porque su madre le decía que las chicas bailaban. Cuando lo pensaba me acordé de todas las veces que yo había jugado al fútbol en el recreo y había aguantado comentarios porque estaba haciendo una cosa de chicos. Ser chica no tendría que ser una condición que limite en nada, y menos para hacer un deporte.

Si consiguiéramos educar sin barreras quizás poco a poco seríamos menos vulnerables como niñas, mujeres, deportistas  o personas.