Estereotipos que sufrimos las mujeres

Los estereotipos de género como señala, Nuria Varela “Se hacen verdades indiscutibles a fuerza de repetirse”.

Los estereotipos son ideas impuestas y asumidas, sobre las características, actitudes y aptitudes de las mujeres y los hombres. Estas actitudes y aptitudes son aprendidas e interiorizadas a través de un proceso de aprendizaje y de enculturación, llamado también, proceso de socialización, donde las personas aprenden e incorporan valores y comportamientos de la sociedad en la que nacen, viéndolos como aspectos “normales” y “normalizados”, y donde el criticismo y la reflexión tienen poca cabida, a pesar de que dichos estereotipos perjudiquen a las mujeres, pues son ellas las mas afectadas y las más tachadas en la sociedad.

Existen una serie de estereotipos vinculados fuertemente a las mujeres en cuanto a sexualidad e imagen corporal se refiere.

  • La belleza exterior en las mujeres facilita el acceso a una mejor posición social y laboral.
  • Una mujer guapa y delgada puede tener al chico que quiera.
  • Estar delgada y tener buena presencia, igual a éxito social.
  • La mujer debe conseguir llegar a ser una princesa para poseer a su príncipe azul.
  • Existen dos tipos de orgasmos diferentes en la mujer, uno vaginal y otro clitoridial.
  • La satisfacción sexual de la mujer depende del tamaño del pene.
  • No está bien visto que la mujer tome la iniciativa en la relación sexual.
  • La mujer llega al orgasmo al sentir la penetración del pene.
  • La extirpación del útero y los ovarios hace que la mujer pierda la apetencia y deja de sentir o gozar sexualmente.
  • La mujer que lleva preservativos en el bolso es una buscona.
  • La mujer debe esperar a que el hombre le proporcione el orgasmo.
  • Por naturaleza las mujeres tienen menos deseo que los hombres.

 

Pictograma de la ilustradora Yang Liu del libro «Man meets woman».

 

FACTORES BIOLÓGICOS

 

1- Sexo: mayoritariamente ésta enfermedad afecta más a mujeres que a hombres, aunque es verdad que en los últimos años esta habiendo un aumento de estos. La explicación de este factor, se debe a que la sociedad refleja la cultura simbólica de las mujeres con determinado ideal estético. Suele caracterizar también a un grupo de mujeres cuyo nivel de exigencia es elevado. Mujeres muy perfeccionistas, responsables, con una presión familiar importante, donde generalmente, la figura paterna es rígida y autoritaria, y la figura materna es infravalorada, por lo que las niñas sienten la “responsabilidad moral” de no caer en ese tipo de madre y la rechazan. Es por esto que la franja más crítica en que se produce este tipo de trastornos se suele dar en la pubertad y la adolescencia, donde no es solo una edad con un importante desarrollo personal, sino también un proceso donde la vulnerabilidad se hace presente.

2- Edad: Hablamos de un “grupo de riesgo”, que mas adelante abordare con mas profundidad, cuya franja de edad va de los 12 a los 17-18 años, una edad crítica, teniendo en cuenta que se encuentran en fase de desarrollo personal y de interacción con el mundo. Una edad donde se empieza a experimentar cambios importantes en el cuerpo, más aún en el cuerpo femenino, y que muchas rechazan. Es probable que el avance de estos cambios, cada vez más notorio en la sociedad, sea uno de los principales causantes del avance de anorexia y bulimia en estos colectivos, pues muchas de las niñas ya empiezan a notar los cambios alrededor de los 11 años.

Por tanto, tratamos con un colectivo donde la aceptación de su cuerpo y los cambios hormonales afecta a la imagen corporal, por lo que se decide en muchos casos recurrir al rechazo, a la inaceptación corporal, y llevan a cabo una serie de actitudes y comportamientos para evitar el proceso de maduración.

3- Peso: Es uno de los aspectos que afecta notoriamente en la configuración de la percepción corporal, regulado por el famoso IMC , que impone de sobremanera con que número nos hemos de quedar. Así pues nuestro cuerpo se mide en base a unos parámetros, viviendo bajo la imposición de números ya determinados.

4- Características físicas: Debemos tener presente que cada persona tiene su figura física concreta, un modelo corporal al que no tiene porque asemejarse al modelo que se impone, pues a mi entender, estos modelos insertos y “obligatorios” en la sociedad a seguir existen en pocas ocasiones, pues son figuras idealizadas por la sociedad y no figuras reales, pero éste es un aspecto que cuesta bastante interiorizar y que cada vez mas vemos la importancia de este prototipo de belleza como lo “normal”. Así es como la estética femenina, utilizada cada vez más como objeto de manipulación, esta sobrevalorada por la mujer, y que además ésta debe estar a expensas de las demandas de la sociedad. Un ideal estético al que alcanzar, la “feminidad perfecta”.

Este punto aparentemente así, formaría parte del factor social, pero he creído oportuno introducirlo aquí por el hecho de que la mayoría de las mujeres no poseen este físico ideal, por lo que los intentos por conseguirlo, pueden conllevar a caer en esta problemática.

 

FACTORES PSICOLÓGICOS

 

La angustia y el malestar por la imposibilidad de llegar a la perfección que impone la sociedad, son factores psicológicos que generan episodios depresivos, ansiosos, de baja autoestima, incluso algunas personas lo llevan al extremo, poniendo en peligro su vida. El sentimiento de angustia es el que mueve toda una serie de fobias hacia el hecho de engordarse y todo lo que gira alrededor de la obesidad, es ahí donde el sistema dopamínico hace su trabajo, robándole el puesto a la relajación, la concentración y el control de su propio cuerpo, de sus comportamientos.

La anorexia desencadena una fobia constante que activa mecanismos de evitación; y esta a su vez produce una angustia. Dentro de lo que es el proceso de la anorexia podríamos hablar de un desarrollo de estas fobias, entendida como una fobia hacia la obesidad. La persona tiene una imagen mental de su cuerpo como una persona gorda y esto también les crea angustia.

En relación a este punto se produce lo que se conoce como el “círculo infernal”: la imagen de obesidad genera una angustia, esta angustia provoca realizar una dieta para adelgazar, pero se continúan viendo gordas y por lo tanto vuelve a salir la imagen de obesidad, la angustia, la dieta,…

Respecto al hecho de aceptar el propio esquema corporal no lleva aceptar la enfermedad ni a la solución, ya que la angustia y el miedo continúan estando presentes. Se llega incluso a no ver más allá de las dietas, no ven ninguna meta que no sea el dietting, deporte excesivo u otro cualquier método que les lleve al adelgazamiento, pues la obsesión es tal, que toda su vida gira alrededor de la imagen que ven al otro lado, en el espejo. Es este autocontrol, lo que les satisface, sin deparar la gran mayoría de veces en el peligro que les sobreviene.

 

FACTORES SOCIO-CULTURALES

 

Ideas erróneas que todos tienen sobre el cuerpo femenino. Cultura Colectiva

Los trastornos de las conductas alimentarias tienen su causa en una dimensión multifactorial (causas bio-psico sociales). De todos ellos el factor sociocultural resulta ser un factor determinante, pues la cultura ha sido partícipe de estas enfermedades nuevas, de esta “epidemia del siglo XXI”.

El cuerpo es una especie de mapa geográfico, distintas manifestaciones culturales expresadas en formas identitarias y que a la vez están unidas en el sujeto, y si en estos nexos no existe un equilibrio, puede ocasionar desequilibrio mental cuya manifestación se verá reflejada en la fragmentación corporal.

El autocontrol y el sometimiento van encaminados hacia una reconversión de alguien distinto al ser que eres, un hecho que choca en la mente del ser humano y que destruye lentamente la adecuada visibilización de uno mismo, mortificando día a día el sustento de ese ser, su cuerpo, su yo real.

Es aquí donde el imaginario social colectivo se ve latente, un modelo de cuerpo idealizado, mas aún en mujeres, y que disiente de la realidad. Pues el cuerpo es la imagen de un espacio personal y cuya percepción es un referente.

El dualismo mente-cuerpo por el que aboga la filosofía oriental parece desvanecerse para la mayoría, separándolo, albergando así un único ideal del que cuidar, el aspecto meramente físico, donde la autoinculpación y el castigo son fieles amantes. Es pues, donde la subjetividad que se tiene de la percepción corporal, juega un papel importante en la determinación de una alta autoestima, pues el sufrimiento y la insatisfacción imposibilitan la adecuada integración y el reconocimiento social, que este grupo desea. Una necesidad imperante de éxito social que deteriora su imagen, creyendo así que el cuerpo es el agente motor del camino al éxito.

El cuerpo ahora, es la representación de la alta costura, de la moda, repulsando aquello que no este dentro del ideario social, aunque la solución pase por no comer o por la descuartización del cuerpo, y perdonen por la palabra, pero acaso ¿no parecemos animales dentro de una carnicería donde recortan todo aquello que se asemeje a la grasa, aún no siendo necesaria? Sólo hay que pasar por un quirófano de estética para verlo, sobretodo en clínicas privadas.

¿Hablamos de cuidar o de curar?, dos conceptos aparentemente distintos pero que sin lugar a dudas pueden complementarse, pues si el cuidado del cuerpo se lleva al extremo, potenciando la delgadez por encima de todo, probablemente tendremos que empezar a curar el corpus tanto interno como extremo. La delgadez se ve asociada al prestigio no en vano la ropa que lo otorga, al éxito social…todo una serie de comportamientos alejados de la realidad critica y reflexiva. «(…) un elenco de creencias y sentimientos profundamente sentidos e interiorizados que, de hecho, gobiernan nuestras vidas. Los mensajes de belleza y moda suelen utilizar un lenguaje emotivo, impresionista, poco argumentativo, pero muy eficaz» (Juan F. Plaza, 2010: 68).

Es en la construcción bio-psico-social entra en juego el equilibrio del ser y el hacer, aspectos fundamentales en la subjetividad de la persona y que afecta en gran medida a una correcta autoestima.

 

El estatus ya no es asignado sino adquirido y la autoestima depende de la aprobación de las demás personas.