Pensar esta situación de emergencia social desde el feminismo

Pensar esta situación de emergencia social desde el feminismo

En FMJ estamos teletrabajando y cuidando-nos. El teletrabajo y la flexibilidad horaria son medidas que nuestra entidad puso en marcha hace tiempo para facilitar la conciliación de las esferas personal, familiar y laboral. Pero no siempre es posible, ni para todas las personas ni en todos los trabajos. Somos conscientes del privilegio que supone, pero también de que se podría implantar en muchos otros lugares de trabajo si no fuera por las reticencias de algunos/as empleadores/as de pensar que es menos productivo. Quizás la crisis del coronavirus COVID-19 haga ver que estas medidas pueden ser implantadas a largo plazo sin perjuicio para las empresas. Algo bueno tendremos que sacar de esto.

Pero queremos resaltar también que en escenarios de emergencia social como este se pone en evidencia la crisis de cuidados que ya tenemos encima desde hace mucho, y que las feministas hemos querido evidenciar, pero que se mantiene invisible.

El cierre de los centros educativos, unido a que los y las abuelas sean la población de más riesgo, nos sitúan en una tesitura difícil: ¿Qué priorizamos, lo productivo o los cuidados? Y sobre todo ¿Quién puede elegir en esta situación? Como todo, es una cuestión de clases, de privilegios, de género. Teletrabajar y cuidar a la vez es difícil, muy difícil. Hay quien se turna (si son dos progenitores y se pueden compaginar los tiempos), hay quien paga a un tercero/a para que cuide a la prole. Y, sobre todo, habrá que escuchar las historias de las madres y de los padres para saber quién ha podido teletrabajar más y mejor. Porque, seguro que teletrabajar a gusto también es cuestión de género. En este contexto, están surgiendo muchas iniciativas de vecinos y vecinas que se ofrecen para ayudar a quienes lo necesiten. Esta es la maravilla de las crisis, que los seres humanos también sacamos la mejor parte de nosotros mismos. Esto nos hace preguntarnos ¿y estas iniciativas no podrán tener su cabida en un contexto más normalizado? ¿No podríamos entender que las redes de apoyo mutuo fuera del sistema capitalista nos harían la vida mucho más fácil? Porque cuando trabajamos y cuidamos a tiempo completo, se necesita mucha ayuda, pero nadie lo ve, normalmente porque nos pasa sobre todo a las mujeres, y lo asumimos todo sobre nuestros cuerpos y el engranaje sigue a pesar de nosotras mismas. Pero sería maravillosa una sociedad en las que las redes de apoyo mutuo funcionaran, y no es tan difícil, es sólo empezar a pensar de manera comunitaria y no individualista. Y esto es lo que somos, ¿Y por qué si no estamos encerrados/as en casa? Para que las personas vulnerables no estén en peligro. Somos una sociedad solidaria, lo demostramos una y otra vez en las situaciones de emergencia, pero luego vuelve la normalidad y el individualismo capitalista se impone otra vez. Intentemos que esta vez no sea así, que esta crisis humanitaria, social y económica nos posicione en otro lugar mejor para todas y todos.

 

Comunicado Fmj Coronavirus

 

No olvidemos que el feminismo es:

 

  • Poner en el centro la vida, los cuidados, y no el empleo. Para ello las personas tienen que tener garantizado el acceso a sus derechos básicos. ¿o quién se puede quedar en casa en esta crisis cuidando a las personas que más lo necesitan; menores y personas dependientes? ¿quién se puede quedar sin riesgo a perder su empleo? ¿quiénes se pueden quedar en casa y evitar así el riesgo de enfermar?

 

  • Permitir el teletrabajo cuando sea posible, y flexibilizar las jornadas laborales, supone que las personas puedan conciliar con su vida, tanto familiar como personal, favoreciendo el desarrollo humano y el bienestar de las personas y la sociedad.

 

#NosotrasNosQuedamosEnCasa