Las hijas e hijos de las víctimas de violencia de género, el día que cumplen 18 años, dejan de ser reconocidas, protegidas y acompañadas por gran parte del sistema de atención institucional.
Sin embargo, la violencia vivida durante la infancia y la adolescencia no desaparece al alcanzar la mayoría de edad. Sus consecuencias acompañan a muchas y muchos jóvenes durante toda su vida adulta.
Ante esta realidad, desde Federación Mujeres Jóvenes insistimos en la necesidad urgente de ampliar los recursos, el apoyo psicológico y las ayudas destinadas a las hijas e hijos que han vivido violencia de género por parte de su progenitor, de forma que puedan reconstruir sus vidas.
Con este objetivo, hemos publicado dos nuevos documentos en el marco del proyecto “Mejora en la atención integral a las hijas e hijos de las víctimas de la violencia de género”, que forman parte de la colección Las jóvenes hablan.
¿Qué ocurre con las hijas e hijos cuando cumplen 18 años?
Aunque desde 2015 la legislación reconoce a las hijas e hijos menores de mujeres víctimas de violencia de género como víctimas directas, este reconocimiento no se mantiene de forma efectiva cuando las hijas y los hijos alcanzan la mayoría de edad.
Esto provoca que muchas y muchos jóvenes que han vivido violencia de género por parte sus progenitores queden fuera de los sistemas de protección y atención, precisamente en una etapa marcada por los procesos de transición a la vida adulta, la emancipación y la construcción de su proyecto vital.
El trabajo realizado en este proyecto pone de manifiesto diversas brechas en el sistema de atención, entre ellas la invisibilización institucional de este colectivo, la interrupción de los recursos al cumplir 18 años o la ausencia de servicios específicos adaptados a sus necesidades.
Un informe elaborado por un grupo de expertas
El primero de los documentos recoge los resultados del Grupo de Trabajo de Expertas en materia de hijas e hijos mayores de edad de mujeres víctimas de violencia de género.

El objetivo fue analizar la situación actual de este colectivo, identificar las principales carencias existentes en los sistemas de atención y formular propuestas orientadas a mejorar la respuesta institucional.
El informe recoge las conclusiones del proceso de trabajo, así como recomendaciones dirigidas a fortalecer el reconocimiento, la protección y la atención integral de las hijas e hijos mayores de edad que han vivido violencia de género.
Un manual de buenas prácticas para ayuntamientos y servicios de atención
Junto al informe, publicamos también el Manual de buenas prácticas para la atención a hijas e hijos mayores de edad de víctimas de violencia de género, una guía dirigida especialmente a ayuntamientos y servicios de atención a víctimas.
El manual ofrece orientaciones prácticas para mejorar la intervención institucional, incluyendo recomendaciones para mejorar la detección de estas situaciones, garantizar atención psicológica especializada, reforzar el acompañamiento social y jurídico, facilitar recursos habitacionales y mejorar la coordinación entre servicios.
El documento pretende servir como herramienta de apoyo para profesionales de servicios sociales, recursos de igualdad, áreas de juventud, atención psicológica y otras entidades implicadas en la atención a las víctimas.

Hacia una atención integral a las víctimas
Desde Federación Mujeres Jóvenes llevamos años señalando la necesidad de reconocer a las hijas e hijos de víctimas de violencia de género como víctimas también en la vida adulta y de garantizar que la atención no se interrumpa al cumplir los 18 años.
Con estas publicaciones, buscamos visibilizar la situación de las hijas e hijos mayores de edad de víctimas de violencia de género y contribuir a mejorar la respuesta institucional hacia quienes han vivido esta violencia durante su infancia y adolescencia.
